En un entorno empresarial marcado por mayor volatilidad, presiones de costos y riesgos cada vez más complejos, los tomadores de decisiones en México han redefinido sus criterios para elegir a un broker (o corredor) de seguros.

La prioridad ya no es solo el precio de la póliza, sino encontrar un aliado estratégico capaz de acompañar a la empresa en la gestión integral de riesgos, optimizar recursos y responder con eficacia en los momentos críticos.

Uno de los primeros factores es la especialización. Las empresas buscan brokers con conocimiento profundo de su industria —ya sea construcción, tecnología, logística o servicios— y con capacidad para identificar riesgos específicos y diseñar soluciones a la medida, alejadas de esquemas genéricos. 

A ello se suma la asesoría técnica continua, que incluye desde revisiones de contratos hasta estrategias preventivas durante toda la vigencia de la póliza.

El servicio en siniestros es considerado el “momento de la verdad”. Los decisores valoran que el broker actúe como representante activo de sus intereses ante las aseguradoras, con acompañamiento experto y agilidad en los procesos de reclamación. 

La independencia y el poder de negociación también pesan: contar con acceso a múltiples aseguradoras permite comparar coberturas, negociar primas competitivas y obtener mejores condiciones.

Para Norma Alicia Rosas, directora general de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), los directivos buscan brokers que fortalezcan la resiliencia financiera de las empresas. 

“La solidez, la transparencia y la operación bajo el marco regulatorio de la CNSF son claves”, señala.

Destaca además que, ante una inflación médica estimada entre 13% y 15%, las compañías priorizan intermediarios con capacidad de negociación para evitar incrementos injustificados en primas, que en algunos casos han llegado hasta 40%.

Desde otra perspectiva, Carlos Islas, representante de LIMRA en México, advierte que el mercado se divide entre brokers transaccionales y de asesoría. 

“Los líderes empresariales están migrando hacia relaciones de largo plazo, donde el broker entienda el negocio, aporte tecnología y facilite procesos como el reporte de siniestros en minutos”, explica.

En conclusión, la confianza, la experiencia técnica y el valor agregado se han convertido en los factores decisivos para las empresas aseguradoras.